Finanzas Personales
5 min de lectura

Tiempo en el mercado, no el “timing” del mercado: el triunfo de la disciplina vs. la emoción

Publicado el
24/5/2022
Autor
Alfonso Montero

Entre los múltiples eventos bizarros del 2021, posiblemente el que generó más «memes» sea la monumental metida de pata del carguero Ever Given, que durante algunos días de mayo bloqueó el Canal de Suez, obstaculizando el 12% del comercio mundial. Entre éstos, el que incluyo en este post es el mejor. O por lo menos, es el que mejor explica un concepto real como una casa pero difícil de dimensionar: para obtener retornos positivos en un portafolio de inversión resulta mucho más importante mantenerse invertido consistentemente (“time in the market”), que intentar acertar los momentos de entrar y salir del mercado (“timing the market”). ¿Cuánto más importante? La diferencia es similar a la que media entre el paquidérmico Ever Given y el bulldozer que intenta rescatarlo.  

Timing the market: Riesgo, Emoción y Pérdidas

El 99% de la atención de la prensa y los intermediarios financieros está centrada en la adivinación de los momentos justos para comprar y vender activos. Lo malo es que, como recuerda el incomparable David Swensen, Chief Investment Officer de la Universidad de Yale, en Unconventional Success, los estudios muestran que en promedio los intentos de inversionistas “retail” de ganarle al mercado resultan en una hemorragia de plata. Esto no es una sorpresa. Los que nos dedicamos a esto sabemos que es realmente muy difícil ganarle al mercado, e incluso la dedicación a tiempo completo contando con todos los recursos no asegura un resultado positivo. En general, los inversionistas retail no tienen ni el conocimiento para invertir de forma superior, ni la fortaleza mental para evitar errores conductuales ampliamente documentados. El resultado suele ser comprar caro y vender barato.

Time in the market: Piano piano, se va lontano

¿Cuál es, entonces, la manera en que el inversionista “de a pie” puede aprovechar el mercado? Aquí viene el fundamental, pero aburridísimo, concepto de “time in the market.” Antes, sin embargo, hay que especificar de qué mercado se habla. Para que funcione la estrategia conviene tener exposición a mercados grandes y diversificados. Nuestra BVL, por ejemplo, enfrenta escenarios de vida o muerte cada 5 años, y últimamente con mucha mayor frecuencia. Considérese para el ejercicio, entonces, el índice S&P 500, que representa a la capitalización bursátil de las principales compañías de USA, que a su vez constituyen más de la mitad de la capitalización bursátil mundial. Como se ve en este cuadro de Morningstar, entre 1926 y el 2019 el índice registró pérdidas en el 27% de los años.

Pero un inversionista paciente, que solo mirase su estado de cuenta cada 5 años, hubiera visto retornos negativos solo el 13% de las veces; y la mayoría de esas veces ocurrieron durante la Gran Depresión de los años 30.

Y lo más importante: nadie que pasó 15 años seguidos invertido en el S&P 500 perdió capital.

Esto no quiere decir que sea imposible perder capital en periodos largos. No en vano se repite a cada rato, y lo haré una vez más, que los resultados pasados no son garantía de resultados futuros. Pero la evidencia empírica sugiere (o más bien, grita con un megáfono) que estructurar un plan de inversión que considere la propia tolerancia de riesgo y objetivos de vida, y luego mantener la disciplina en los momentos difíciles, resulta por millas más provechoso que jugarse los ahorros en base a delirios de clarividencia alimentados por la prensa financiera o algún tiktok.

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